¡Holi! Soy Salomé,
MENTORA Y CONSULTORA DE COMUNICACIÓN CREATIVA Y ESTRATÉGICA PARA MARCAS REVOLUCIONARIAS
Partiendo del KILÓMETRO 0…
Desde pequeña sentí que no encajaba. No tenía una vocación clara y odiaba la eterna pregunta de “Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?” Pues no sé, Mari Carmen. Los lunes bailarina, los martes criminóloga, los miércoles diseñadora, los jueves rockstar y los viernes correctora editorial. ¡Ah! Y los sábados cuidadora de perritos.
A eso ahora lo llaman ser una persona multipotencial, pero en su momento me hizo sentirme diferente porque lo convencional siempre fue seguir una autovía que te llevase en línea recta hasta tu destino, y yo no dejaba de meterme por todas las carreteras secundarias y caminos que encontraba.
Además, como soy millennial, me comí con papas la falsa promesa de que para tener la vida resuelta, lo que tenía que hacer era estudiar una carrera universitaria… Socorro. ¿Cómo me iba a comprometer a una sola cosa durante el resto de mi vida? Y, encima, me iba a morir de hambre, porque todo lo que me gustaba era creativo o humanístico…
[SPOILER: Aquí empezó mi crisis existencial.]
Con diecisiete años, más perdida que un pulpo en un garaje, me matriculé en la primera de las CINCO carreras que probé en un intento desesperado de encontrar ese “algo” que hiciera que mi corasonsito dijese “Es aquí”.
[SPOILER 2: Eso jamás ocurrió.]
Así que, ya por inercia, finalmente me gradué en Estudios Ingleses y me certifiqué en Edición y Corrección de Textos. Esto me llevó a una prestigiosa editorial internacional en la que trabajé en los departamentos de marketing y editorial, y aunque había partes de mi trabajo que me gustaban, llorar todos los días de camino al curro es una red flag bien grande. Y es que aquel sitio era un agujero negro de toxicidad, que si te acercabas te absorbía.
No me marqué un Britney 2007 (bueno, solo me faltó lo del paraguas, porque sí que me rapé) gracias a mis compis, que eran mi salvavidas en aquella oficina.
Hasta que en verano de 2023 recibí la que sería la última (y mi más deseada) sinvergonzonería de la empresa: un despido improcedente. Sé que puede sonar contradictorio, estar feliz de que te despidan. Pero es que esto me dio la oportunidad de salir de aquella cárcel y enfocarme al 100% en mí y en reinventarme.
Porque ahora había algo que SÍ tenía claro, y era que el modelo de trabajo tradicional y corporativo NO era para mí.
¿Y cómo he llegado aquí?
MI CAMBIO DE DIRECCIÓN
Si te soy sincera, jamás había considerado lo de emprender hasta que me fui de aquel lugar que, como Voldemort, no debe ser nombrado. Pero algo se había empezado a encender en mí sin darme cuenta: mi intuición. No quería seguir siendo un número en una nómina, necesitaba LIBERTAD y vivir bajo mis normas. Fiel a mí misma.
No encontraba mi trabajo ideal, así que ¿por qué no crearlo? Quería teletrabajar, entonces combinando mis habilidades creativas y comunicativas, mi interés por lo digital y mi capacidad de adaptación, me formé como Asistente Virtual. Comencé a ayudar a otros negocios con sus redes sociales y sus newsletters y vi cómo las piezas empezaban a encajar solas, sin necesidad de colocarlas.
A los pocos meses de dar mis primeros pasos con mi marca personal, me ofrecieron ser ponente en algunos eventos, como el Brújula “Este es tu Sitio” Fest en Alcalá de Henares, e impartir una formación semestral sobre Marketing Digital en el Ayuntamiento de Villalbilla para ayudar a otras mujeres emprendedoras a impulsar sus negocios.
Todo esto es muy chachi pistachi, pero me invadían el Síndrome de la Impostora, mil miedos irracionales y el tembleque rodillero que las personas tímidas conocemos solo de pensar en tener que hablar frente a decenas de personas. Drama total.
Pero, chica, ¿sabes qué? Que incluso muertita de miedo, lo hice. Y sobreviví. Y el mundo siguió girando. Y no te sé explicar lo feliz que me sentí la primera vez que se me acercó una alumna a agradecerme algo que había aprendido conmigo y le había ayudado en su negocio. Ahí todo hizo clic.
¿Y si mi lugar no era el de hacer sino el de acompañar?
Mi experiencia en redes sociales me permitió ver con mis dos ojitos los problemas a los que se enfrentan muchas marcas personales en cuanto a su comunicación: falta de claridad, sacrificar la autenticidad en la búsqueda desesperada de unos likes, poca conexión con su comunidad, miedo a la exposición… Y es una mierda, porque normalmente son marcas guays, con ideas potentes, con personalidades carismáticas, peeeeeero… no saben transmitirlo.
Así que por mi background creativo y comunicativo, me puse como objetivo ayudarlas a recalcular la ruta y hacer que sus marcas se diferencien bajo el principio de la AUTENTICIDAD. Sin postureos. Marcas reales, humanas, disruptivas, libres y coherentes con su esencia.
Porque igual ya va siendo hora de romper el molde, ¿no?
¿Y cómo he llegado aquí?
MI CAMBIO DE DIRECCIÓN
Si te soy sincera, jamás había considerado lo de emprender hasta que me fui de aquel lugar que, como Voldemort, no debe ser nombrado. Pero algo se había empezado a encender en mí sin darme cuenta: mi intuición. No quería seguir siendo un número en una nómina, necesitaba LIBERTAD y vivir bajo mis normas. Fiel a mí misma.
No encontraba mi trabajo ideal, así que ¿por qué no crearlo? Quería teletrabajar, entonces combinando mis habilidades creativas y comunicativas, mi interés por lo digital y mi capacidad de adaptación, me formé como Asistente Virtual. Comencé a ayudar a otros negocios con sus redes sociales y sus newsletters y vi cómo las piezas empezaban a encajar solas, sin necesidad de colocarlas.
A los pocos meses de dar mis primeros pasos con mi marca personal, me ofrecieron ser ponente en algunos eventos, como el Brújula “Este es tu Sitio” Fest en Alcalá de Henares, e impartir una formación semestral sobre Marketing Digital en el Ayuntamiento de Villalbilla para ayudar a otras mujeres emprendedoras a impulsar sus negocios.
Todo esto es muy chachi pistachi, pero me invadían el Síndrome de la Impostora, mil miedos irracionales y el tembleque rodillero que las personas tímidas conocemos solo de pensar en tener que hablar frente a decenas de personas. Drama total.
Pero, chica, ¿sabes qué? Que incluso muertita de miedo, lo hice. Y sobreviví. Y el mundo siguió girando. Y no te sé explicar lo feliz que me sentí la primera vez que se me acercó una alumna a agradecerme algo que había aprendido conmigo y le había ayudado en su negocio. Ahí todo hizo clic.
¿Y si mi lugar no era el de hacer sino el de acompañar?
Mi experiencia en redes sociales me permitió ver con mis dos ojitos los problemas a los que se enfrentan muchas marcas personales en cuanto a su comunicación: falta de claridad, sacrificar la autenticidad en la búsqueda desesperada de unos likes, poca conexión con su comunidad, miedo a la exposición… Y es una mierda, porque normalmente son marcas guays, con ideas potentes, con personalidades carismáticas, peeeeeero… no saben transmitirlo.
Así que por mi background creativo y comunicativo, me puse como objetivo ayudarlas a recalcular la ruta y hacer que sus marcas se diferencien bajo el principio de la AUTENTICIDAD. Sin postureos. Marcas reales, humanas, disruptivas, libres y coherentes con su esencia.
Porque igual ya va siendo hora de romper el molde, ¿no?
Y trabajo aparte… ESTA SOY YO
Me llamo Salomé por mi bisabuela, no por la canción de Chayanne… Yo nací antes de que la estrenase, lo que me hace sentir que tengo más años que un bosque, aunque estoy en mis 30 y pocos. Soy canaria afincada en un pueblito de Madrid, y no, no digo “muyayo” (ni yo ni nadie), pero sí “papas”, “ustedes” y “guagua”.
Soy honesta y muy empática, y sé escuchar pero me enrollo como una persiana. Posiblemente porque en mi mente siempre hay 35 pestañas abiertas y se me acumula la información que quiero compartir. Y es que ahora me considero una persona ambivertida (según el contexto, fluctúo entre el voto de silencio y el ser incapaz de cerrar la boca), pero mi trabajito me ha costado, ya que siempre he sido MUY tímida y he sufrido ansiedad social. Hablar en público era lo peor que me podía pasar en la vida: sudor de manos, temblor de piernas y desconexión cerebral. Y no te voy a decir que hoy sea algo que me apasione, pero la madurez, la experiencia y una correcta gestión emocional me permiten afrontarlo de una forma muy diferente, y hasta medianamente disfrutable.
Casi todo mi armario es negro y con aires vintage (o, según mi madre, hortera) y mi único deseo material en la vida sería tener un Mustang clásico de finales de los 60. Buah, es que me veo dentro con mi musiquita a tope y el pelo al viento. De resto, soy persona de placeres cotidianos: quedar con mi grupo de amiguis, ser fan de mis frikadas, cenar pizza viendo una peli… Sin complicaciones. No soporto las injusticias ni me gusta la nata (soy de las que se come el roscón de reyes sin relleno y no le quito la fruta escarchada ¡ojo!), pero amo con todo mi ser la comida mexicana (¡con bien de picante!) y me siento en paz en la calma de la naturaleza: sin aglomeraciones, sin edificios, sin ruidos… Aunque echo mucho de menos las playas de mis islitas.
No puedo vivir sin…
MIS PARADAS OBLIGATORIAS

CONCIERTOS
Me encanta el rock y vivo por y para desgañitarme en los conciertos de mis bandas favoritas. Es que se me sale el alma del cuerpo.

PELIS Y SERIES
En casa siempre estamos enganchados a alguna serie y voy al cine cada semana. Veo mucho thriller, o pelis de acción o de miedo.

ENTRENAR
Me quejo antes, durante y tras el entrenamiento, pero me encanta sentime más fuerte que el vinagre, y te recuerdo que nací antes de la canción de Chayanne.

ANIMALITOS
Mi perra adoptada Jill es mi hija biológica y no permitiré que nadie lo discuta. Además, en un futuro quiero tener una granja con animalitos rescatados para que puedan vivir tranquilamente.
Y si tienes una marca personal,
ESTO ES LO QUE PUEDO HACER POR TI
Hay mucha gente que todavía mide el éxito en términos exclusivamente cuantitativos. Te aviso: Yo no. Y te explico por qué.
Como te comenté, mi experiencia como Asistente Virtual me permitió trabajar la comunicación de marcas muy diversas, cada una con sus luces y sus sombras. No obstante, el principal aprendizaje que me llevé fue que en redes sociales, nada es real.
Y no me refiero solo a lo evidente, el postureo. Emprendedoras centradas en mostrar lo que creen que su audiencia quiere ver, buscando una perfección que les hace ser asépticas, planas y sustituibles porque cuando intentas contentar a todo el mundo no conectas con nadie. Eres igual que la vecina y que su prima.
Sino también me refiero a los números y vivir esclavizada al contenido. La obsesión de más likes, más seguidores, más visualizaciones… Cuando la realidad es que he trabajado con cuentas de 2k seguidores que facturan más de 100.000€ al año, y cuentas de +50k seguidores que apenas podían pagar su piso compartido a final de mes.
Por eso, para mí el éxito es otra cosa. Es que tus clientas te elijan a ti por ti, porque eres tú, no por tu precio. Es que conecten contigo de forma real y auténtica y que esto haga que tú misma seas tu factor diferencial y tu mejor reclamo. Que tu audiencia de 2.000 personitas esté tan involucrada contigo que no duden en elegirte o recomendarte, y no necesites romperte los cuernos intentando crecer tu cuenta más y más porque por mucho que publiques lo que te dicen los gurús no veas resultados.
La condición humana nos hace, por naturaleza, seres sociales y sociables, y esto implica que buscamos conectar de forma innata. Y para ello, la base es la confianza, y esta nace de la verdad. La verdad de lo que eres y sientes. Detesto la mentira, lo falso, lo impostado, el postureo. En las personas y en las marcas.
Ese es el motivo por el que decidí honrarme a mí misma y hacer las cosas a mi manera, porque puedes empeñarte en cruzar las carreteras que trazaron otras personas aunque no te guste el camino solo porque te dicen que es lo que “tienes que hacer”, o puedes crear las tuyas propias que se amolden a tus necesidades y preferencias.
Si esto resuena contigo y con tu filosofía de negocio, bienvenida a la otra forma de emprender: la que se ajusta a ti y no a la inversa.
Y si tienes una marca personal,
ESTO ES LO QUE PUEDO HACER POR TI
Hay mucha gente que todavía mide el éxito en términos exclusivamente cuantitativos. Te aviso: Yo no. Y te explico por qué.
Como te comenté, mi experiencia como Asistente Virtual me permitió trabajar la comunicación de marcas muy diversas, cada una con sus luces y sus sombras. No obstante, el principal aprendizaje que me llevé fue que en redes sociales, nada es real.
Y no me refiero solo a lo evidente, el postureo. Emprendedoras centradas en mostrar lo que creen que su audiencia quiere ver, buscando una perfección que les hace ser asépticas, planas y sustituibles porque cuando intentas contentar a todo el mundo no conectas con nadie. Eres igual que la vecina y que su prima.
Sino también me refiero a los números y vivir esclavizada al contenido. La obsesión de más likes, más seguidores, más visualizaciones… Cuando la realidad es que he trabajado con cuentas de 2k seguidores que facturan más de 100.000€ al año, y cuentas de +50k seguidores que apenas podían pagar su piso compartido a final de mes.
Por eso, para mí el éxito es otra cosa. Es que tus clientas te elijan a ti por ti, porque eres tú, no por tu precio. Es que conecten contigo de forma real y auténtica y que esto haga que tú misma seas tu factor diferencial y tu mejor reclamo. Que tu audiencia de 2.000 personitas esté tan involucrada contigo que no duden en elegirte o recomendarte, y no necesites romperte los cuernos intentando crecer tu cuenta más y más porque por mucho que publiques lo que te dicen los gurús no veas resultados.
La condición humana nos hace, por naturaleza, seres sociales y sociables, y esto implica que buscamos conectar de forma innata. Y para ello, la base es la confianza, y esta nace de la verdad. La verdad de lo que eres y sientes. Detesto la mentira, lo falso, lo impostado, el postureo. En las personas y en las marcas.
Ese es el motivo por el que decidí honrarme a mí misma y hacer las cosas a mi manera, porque puedes empeñarte en cruzar las carreteras que trazaron otras personas aunque no te guste el camino solo porque te dicen que es lo que “tienes que hacer”, o puedes crear las tuyas propias que se amolden a tus necesidades y preferencias.
Si esto resuena contigo y con tu filosofía de negocio, bienvenida a la otra forma de emprender: la que se ajusta a ti y no a la inversa.
SERÁ UN PLACER SER TU COPILOTO EN ESTA RUTA
Además de revolucionar tu marca, ¡prometo dar conversación interesante y poner buena música!
